Se propone la rehabilitación de un conjunto constituido por dos edificaciones rurales para el desarrollo de una de las fórmulas características del turismo rural. El conjunto original presenta un escaso interés arquitectónico pero un extraordinario valor etnográfico y ambiental, contenidos en los que se basa la conservación de las fábricas rehabilitadas. La intervención se basa en este principio de respeto a la preexistencia, en una mecánica de utilización de tonos beige, marrones claro y algunos apuntes en color terracota, que aporta una notable revalorización del ambiente original y concede un notable valor unitario al espacio interior de las construccciones rehabilitadas. El hotel complementa el restaurante que ocupa el antiguo teatro popular de la población, publicado en las páginas de la revista On 270.