Debe disponerse un edificio en un terreno de acusada pendiente transversal, incidente topográfico que sugiere la creación de un volumen prismático de reducida altura y acusado desarrollo longitudinal y doble crujía interior servido por un corredor longitudinal, directamente relacionado con el vestíbulo de entrada. Para conseguir la mejor iluminación natural de los espacios interiores, la construcción se desplaza con relación a la rasante del terreno natural, para permitir la disposición de espacios interiores de mejor calificación ambiental, gracias a la posible creación de lucernarios en las plantas inferiores. La condición estilística del edificio se aproxima con manifiesta claridad a los presupuestos formales del racionalismo bauhasiano.