El mundo imaginario propio del espacio teatral, se instala de forma a la vez sutil y rotunda, en el marco de una articulación volumétrica en la que el delicado y colorista tratamiento de la piel, adquiere una naturaleza a la vez pictórica y escultórica.
Varios son los objetivos que planean sobre la realización de este ambicioso proyecto: por un lado, la naturaleza de su programa conduce a un espacio de ilusión en el que lo imaginario ha de ser la base del proyecto. En segundo lugar, la ubicación de este espacio de fantasía e ilusión, en un entorno urbano algo desdibujado y descuidado, obliga a diseñar una respuesta potente y rica formalmente. En tercer lugar, la simultánea necesidad de integración y segregación exigida por la actividad teatral, a nivel de vida ciudadana, debía hacerse presente en el edificio.
Estas circunstancias se traducen en la integración y continuidad de la calle en el nivel de las plantas bajas y en la segregación por elevación del resto del programa, situando sobre la primera planta las salas de los teatros y las aulas de danza. Las plantas bajas con los grandes vestíbulos, la tienda y la cafetería son transparentes y visibles desde la calle, incorporando su actividad a la ciudad e invitando a la participación.
Sobre esta planta baja, límite entre el edificio y el espacio urbano, se crea un animado juego de volúmenes que se percibe como un despliegue zigzagueante de formas que promueven experiencias contrastantes de lo cóncavo y lo convexo, semejante al de unas banderas agitadas por el viento. La piel que envuelve esos volúmenes flotantes es como de papel, captando la luz y reflejándola con brillos atenuados. Este concepto corresponde a una idea tectónica deliberada, inteligible como “máscara”, idónea al carácter del teatro o la danza. La piel, que se despliega en el espacio, consiste en una superficie de cristal en parte opaco y en parte translúcido y transparente. Los cristales opacos son de color negro, rojo y plata, con una apariencia mate, de superficie aterciopelada, matizando su color y el brillo. El color se trata como una substancia básica constructiva, algo que parece cortado con tijeras, o tallado directamente a partir de masas crudas, que recuerda los recortables de Matisse en los que la pintura adquiere una naturaleza escultórica.
Las entradas a los teatros frontal y experimental se encuentran en una cota superior y se accede a ella mediante escaleras mecánicas. La cafetería se abre a la calle y a una terraza al aire libre situada en el patio de la esquina Suroeste, asumiendo el carácter doméstico y tranquilo de la zona de viviendas interiores de la manzana. En el fondo de medianeras al Sur, y a lo largo de todo el solar, se concentran todas las comunicaciones entre escenarios y cajas escénicas. Una rendija de luz a lo largo de las medianeras en el límite Sur, ilumina estos espacios de comunicación, conectando entre sí los escenarios y los camerinos. Esta infiltración cenital de la luz natural evita espacios sórdidos en esos lugares alejados del público. Las salas de danza se disponen en torno a un patio alargado hacia el Oeste, el cual proporciona luz natural a las salas, sin mermar sus condiciones de privacidad. Una gran rampa conecta las distintas plantas, integrándolas en un vestíbulo que cierra por un lado la gran hendidura que sirve de entrada principal desde la calle.