Oficinas

Manresa. Barcelona

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Oficinas en Manresa

Indaga. Gabriel Gomera, diseñador de interiores, y Gabriel Garrido, arquitecto

Descripción Ficha técnica

La nueva sede de Mutua Manresana se ubica en un local de nueva construcción constituido por una planta baja de seiscientos cincuenta metros cuadrados y un primer piso de trescientos cincuenta metros cuadrados, situado en una zona céntrica de la ciudad de Manresa, Barcelona. La gran apertura de la fachada le confiere una adecuada relación con el exterior, le aporta una excelente iluminación natural y facilita una importante presencia física de la entidad en la ciudad.

Antecedentes
En el año 2006, la entidad Mutua Manresana decide construir su nueva sede central en la ciudad de Manresa. Este proyecto es importante por la ampliación de la superficie de trabajo y de atención al mutualista, pero también por la representación cívica que se quiere aportar.

La colaboración con el estudio de arquitectos se inició en el año 2002, cuando diseñaron su delegación en Lleida, un espacio de ciento cincuenta metros cuadrados, superficie muy inferior a los mil metros cuadrados de la nueva sede. Tanto el proyecto como los espacios resultantes habían dejado satisfechos a la entidad, que ahora pedía colaborar en este nuevo reto que se ha podido ejecutar durante el 2008.

Programa
La nueva sede se ubica en una céntrica zona de la ciudad, en un local de nueva construcción en chaflán, con seiscientos cincuenta metros cuadrados en planta baja y trescientos cincuenta metros cuadrados en planta piso. Las dos plantas disfrutan de una notable relación con el exterior, lo que supone una adecuada iluminación natural, al tiempo que favorece una importante presencia física de la entidad en la ciudad.

El programa funcional requería tres despachos de dirección, sala de juntas, departamento de prestaciones, comercial e informático, sala de reuniones, espacios de atención no médica al mutualista, así como un pequeño office-comedor. La capacidad de las oficinas es para una plantilla de unas treinta o treinta y cinco personas, con una sala de juntas y reuniones para veinte personas.

El proyecto sitúa en la planta superior los despachos de dirección y la sala de juntas, favoreciendo la privacidad y el aislamiento, aprovechando la planta baja para acoger las zonas de trabajo, la sala de reuniones, la atención al público y el office.

La propuesta se define según la lógica de la geometría del local, estructurándose los espacios perpendicularmente a la fachada más cercana. La composición lineal contrasta con una pared de vidrio serpenteante que, de un lado, recoge a los visitantes y separa el espacio público de las zonas de trabajo y, de otro, permite el aislamiento acústico. Este cerramiento genera un filtro visual desde las zonas públicas, el cual permite contemplar el equipo humano que forma la entidad, así como limitar la visión del exterior con la correspondiente entrada de luz natural que, mezclada con el filtro de colores que se aplica en este vidrio, forma una atmosfera lumínica muy interesante en los vestíbulos interiores. La linealidad se enfatiza con los diferentes bloques de armarios que separan los despachos y los espacios de trabajo. Un lucernario abierto en la cubierta ligera existente ha permitido llevar luz natural y hacer muy agradable el espacio de trabajo más interior. El vidrio cede el espacio para la escalera metálica con descansillo volado que singulariza el área central al final del vestíbulo.

El vestíbulo también ayuda a esta lectura conjunta de las dos plantas, ya que unos cortes verticales, que permiten instalar luz fluorescente, acompañan una de las paredes en toda su altura, iluminando tanto el vestíbulo como la sala de juntas. Los elementos de servicio se agrupan alrededor del núcleo de escaleras del edificio, ocupando las zonas sin luz natural.

Todo el mobiliario está diseñado a medida ya que es el elemento que junto con el vidrio se utiliza para organizar los diferentes espacios y la separación entre ellos. Sólo para los cerramientos de los servicios, vestidores y almacén se utilizan tabiques divisorios.

La planta superior también responde a la geometría del chaflán y al núcleo interior de servicios, pero en este caso los cerramientos se alejan de la fachada, siendo el propio mobiliario el que se configura como elemento divisorio, disponiéndose en medio del espacio, girando, bailando, acompañando los recorridos y a la propia fachada, curvándose y adelgazándose para disminuir su presencia. Este deseo de dividir el espacio a la vez que permitir el máximo de transparencias y posibilitar perspectivas diferentes, también responde a la escasa altura que tiene esta planta, la cual incorpora un falso techo en las zonas de paso, donde se ubican las instalaciones de aire acondicionado, respetando la altura total en el interior de los despachos. De esta forma, estos muebles son elementos divisorios, contenedores, que incorporan las salidas y entradas del aire acondicionado y del resto de redes técnicas.

Fachada
Destaca el tratamiento de la fachada, donde el deseo de transparencia y luz natural ha llevado a prescindir de la carpintería vertical y a ocultar la horizontal de la parte inferior en un zócalo de piedra basáltica que asume el desnivel de la acera, y la superior en el rótulo de chapa plegada. La voluntad de lectura conjunta de la nueva fachada en toda su altura ha provocado un diseño de los vidrios, que permite el paso de la luz y que, según la posición, proporcione la necesaria privacidad a los trabajadores, al tiempo que permite la visión de la calle desde el interior, convirtiéndose en un elemento que genera diálogo con su entorno. La propuesta ha sido fruto de una colaboración de la artista plástica Mariona Vilaseca, diseñadora gráfica, Cristina Muñoz y el propio estudio.

Materiales y colores
En referencia al tratamiento de los materiales y el color, predomina el color blanco pintado de los paramentos verticales, que se mezcla con el blanco lacado del mobiliario que organiza los diferentes espacios y que descansa en la piedra natural gris (basalto) del pavimento en planta baja. La curvilínea pared de vidrio, con franjas verticales en naranja y rojo, tiñe los espacios resultantes. En el primer piso, el pavimento de mármol, es también de color blanco, contribuyendo a enmarcar el espacio donde se dispone el mobiliario curvado que contrasta con sus colores y delimita los diferentes espacios de trabajo. La iluminación artificial responde de igual forma que el proyecto, siendo lineal y estructurada en la planta baja, y libre y flexible en la planta superior.

En definitiva, la propuesta responde al deseo de hacer llegar la luz natural a todas los rincones del interior, apostando por el carácter abierto de los diferentes espacios que intentan difuminar sus propios limites en la búsqueda de las visuales exteriores e interiores, para enriquecer los recorridos y los diferentes espacios de trabajo. La transparencia y la ligereza son elementos de relación, proximidad y comunicación, consolidando a través de los materiales, la luz, los colores y la relación entre ellos, un espacio que, con el delicado trabajo de los detalles, sea sincero, flexible, singular, confortable y sobre todo humano.



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Localización: Manresa. Barcelona. Autor: Indaga. Gabriel Gomera, diseñador de interiores, y Gabriel Garrido, arquitecto. Colaboradores: Francesc Badia, arquitecto, Cristina Muñoz, diseñadora gráfica, Mariona Vilaseca, artista plástica, Toni Machado, estudiante, Susana Cano, estudiante, Josep Puchades, estudiante, Xell Orti, arquitecta, Toni Jiménez, renders, Sergi Alegre, arquitecto técnico. Ingeniería: Joan A. Montilla, ingeniero técnico. Fotografía: Joan Villaplana.
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