La Plaza del Torico de Teruel, eje central de la vida comercial y social de este enclave urbano desde la Edad Media, y dominada por la pequeña escultura del Torico, elevada sobre un alto pedestal, donde además está la fuente central, que data del año 1858, ha sido sometida a una novedosa y cuidadosa tarea de remodelación, basándose en dos elementos clave: por una parte, el mantenimiento de las propiedades tradicionales de este enclave, y por otra, un proyecto de iluminación muy destacable. Para dar una idea del esmero y cuidado con que fue llevada a cabo la remodelación, ésta se inició a partir del desmontaje, y posterior traslado, de los pilones de piedra que rodeaban la fuente, mientras se llevaban a cabo las obras, para a continuación centrarse en la recuperación de elementos de gran valor patrimonial, como las fachadas, los porches y los aljibes, situados en la plaza. Por otra parte, el novedoso sistema de iluminación del suelo, compuesto por más de un millar de luminarias con lámparas leds incrustadas en el suelo que tienen la posibilidad de cambiar de color mediante la utilización de un programa específico, lo que permite generar distintas texturas y ritmos de luz. Durante el día, la incidencia de la luz proporciona destellos y contrastes de luces y sombras gracias al patrón de incrustaciones luminiscentes que el pavimento posee, confiriéndole un carácter dinámico y vivo.