Arquitecturas diversas

Zaragoza

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Nuevo Edificio Terminal del aeropuerto de Zaragoza

Vidal y Asociados arquitectos - Sener Ingeniería Aeroportuaria. Luis Vidal

Descripción Ficha técnica

El principal objetivo del proyecto se centra en desarrollar una infraestructura que potencie Zaragoza como principal puerta de entrada a la Exposición Universal Zaragoza 2008. El edificio Terminal responde a una geometría sencilla compuesta por once módulos de disposición alternada cuya forma recuerda al movimiento del agua. El proyecto además incluye infraestructura básica, reordenación urbana y la remodelación del antiguo edificio terminal. El diseño destaca por su funcionalidad y responde a tres principios básicos: flexibilidad (estructura modular que posibilita un crecimiento por fases), claridad (edificio articulado de forma secuencial siguiendo el proceso de los usuarios) y maximización de la entrada de luz natural (incorporando lucernarios allí donde las estancias de los pasajeros son mayores). La cubierta se presenta como el elemento más representativo e icónico de toda estructura gracias a su superficie ondulada que recuerda al motivo principal de la Expo 2008: el agua y el desarrollo sostenible. La sostenibilidad también ha sido uno de los elementos favorecidos por el diseño, buscando el ahorro energético a través de una geometría sencilla que optimice la distribución interna y la utilización extensiva de luz natural. Una estructura rectangular por plantas facilita el flujo de pasajeros y reduce tiempos de circulación y espera, agilizando los procesos de facturación y embarque. La planta baja acoge la operatividad del terminal, incluyendo los servicios de facturación, salidas y llegadas. La primera planta alberga una zona de oficinas y multiservicio además de un mirador y el sótano se reserva para las instalaciones y almacenes. Además, se han preservado al máximo las actuales zonas verdes de la urbanización, incorporando planes de replantación pinos y reposición de otros ejemplares en nuevas zonas verdes.
El reto de la nueva terminal
En el mes de abril del año 2005, AENA convocó un concurso público para la redacción del proyecto y la dirección de la obra del Nuevo Edificio Terminal del Aeropuerto de Zaragoza, su urbanización y edificios colindantes. El diseño del nuevo aeropuerto debía dar respuesta a dos necesidades básicas: el fuerte crecimiento previsto del tráfico aéreo, que pasaría de los doscientos mil pasajeros en el año 2004 a los más de ochocientos mil previstos en 2008 y hasta más de un millón en 2015, y la modernización de las instalaciones y de su imagen, respetando en cualquier caso aquellos elementos de valor arquitectónico preexistentes, como el pequeño edificio original edificado durante la década de los años cincuenta del pasado siglo.
Así el reto para los redactores del proyecto del Edificio Terminal fue desarrollar una infraestructura competitiva con otros aeropuertos estratégicos españoles y que resultara asimismo un símbolo de la ciudad, de modo que Zaragoza pudiera identificarse como la principal puerta de entrada a Europa con motivo de la celebración de la EXPO 2008 y, desde este momento, quedara abierta al tráfico europeo potenciando la ciudad como destino turístico. El concurso convocado por AENA se resolvió en septiembre de 2005, premiando la propuesta presentada por Vidal y Asociados Arquitectos (VAa) en colaboración con la ingeniería SENER, los cuales finalmente resultaron adjudicatarios.
El equipo ganador resolvió las necesidades tanto operativas como simbólicas atendiendo a unos principios de diseño que han quedado finalmente materializados en la obra construida y que se comentan a continuación.

Nueva imagen para la ciudad
La modernización de la imagen del aeropuerto se ha conseguido desplegando una arquitectura contemporánea de acero y vidrio, prestando especial atención a las peculiaridades de la arquitectura aeroportuaria, donde la cubierta cobra una relevancia especial. En este sentido, si hay un elemento arquitectónico que define el Nuevo Edificio Terminal de Zaragoza es su cubierta. Las formas sinuosas de aluminio evocan el movimiento del agua y constituyen así una conexión intencionada con el tema de la Exposición Internacional de 2008. Esta piel resquebrajada, sin orden aparente se extiende exteriormente para proteger a pasajeros, usuarios y trabajadores de handling de las inclemencias atmosféricas. Técnicamente, está formada por once módulos estructurales, de sección continua en el lado aire, y libre de disposición en el resto de su longitud. Esta cubierta unifica todo el proyecto y resulta por sí misma una imagen impactante que constituye un nuevo hito urbano. La relación del nuevo diseño con la terminal histórica, que desempeñará funciones de bloque técnico, se ha resuelto respetando el valor del edificio antiguo y distanciando las formas contemporáneas.

Luz natural
Otra preocupación básica del equipo de proyecto ha sido mejorar la sostenibilidad del edificio buscando el ahorro energético a través de una geometría sencilla y compacta que optimice la distribución interna y permita la utilización extensiva de luz natural. Así, si antes se hablaba de la cubierta ondulada como un elemento unificador del proyecto con marcado carácter estético y simbólico, hay que destacar que su forma no es caprichosa. El juego de las ondulaciones de cubierta se utiliza para permitir la entrada de luz cenital en el interior del edificio y especialmente en las zonas donde la estancia de los usuarios es de mayor duración.
Igualmente para facilitar la iluminación interna y la relación entre el interior y el exterior del edificio se han ejecutado las fachadas principales mediante muros cortina de grandes piezas de vidrio, de 3,75 x 2,11 metros. Estos elementos hacen del tránsito por el interior del edificio una experiencia más agradable, ofreciendo vistas a los usuarios que, además, cuentan así con referencias del exterior que les permiten orientarse mejor por la terminal.

Claridad para los usuarios
En la distribución interna del nuevo Edificio Terminal se ha tenido en cuenta especialmente la funcionalidad del conjunto y la facilidad de orientación y tránsito de los usuarios. Así, el edificio se distribuye en tres plantas que recogen funciones bien distintas: la planta baja acoge la operatividad del terminal, incluyendo los servicios de facturación, salidas y llegadas; la primera planta alberga una zona de oficinas y multiservicio además de un mirador, y el sótano se reserva para las instalaciones y almacenes. La comunicación vertical entre la planta de acceso y la planta primera se realiza gracias a un ascensor apoyado por un núcleo de escaleras al lado de la zona de embarque del edificio, mientras que el acceso exterior a la planta sótano se realiza por núcleo vertical ubicado en el lateral oeste del Terminal.
La planta de acceso, destinada al uso de los viajeros, presenta un esquema funcional dividido en tres grandes zonas: facturación, preembarque y recogida de equipajes, comunicadas entre sí por un paseo amplio y bien iluminado, con dotaciones comerciales, de cafetería y espera. El recorrido de los pasajeros es claro y sencillo: facturación del equipaje, realización del control de seguridad y finalmente embarque en el avión. El edificio articula el carácter secuencial de este proceso al separar la zona de llegadas y la zona de salidas por el vestíbulo de facturación.
Los flujos de pasajeros están estudiados para que los viajeros hagan recorridos cortos, tengan una perfecta orientación y la cantidad de cruces con otros recorridos sea mínima. El objetivo del diseño es hacer del viaje en avión una experiencia placentera y conseguir, además, que los usuarios puedan gestionar mejor su tiempo dentro de la Terminal y controlar su "stress", lo que revierte en una utilización mejor de las dotaciones comerciales.
Los usos se articulan a través de un paseo interior, un espacio lineal diáfano, situado junto a la fachada Norte, en el que los pasajeros se orientan fácilmente, ya que desde él se aprecia y comprende la volumetría y el funcionamiento de todo el aeropuerto. Todos los usos de apoyo y servicios se construyen como volúmenes-caja, de una altura, que no ocupan espacio visual ni interfieren con el orden constructivo ni con la jerarquía espacial que impone la cubierta.
El paseo de los usuarios se realiza junto a los vidrios transparentes, tamizados de lamas metálicas e iluminadas por reflexión, que se encuentran en completa independencia respecto a la cubierta ondulante, metálica y unidireccional.

Flexibilidad en el uso y la construcción
La nueva Terminal del Aeropuerto de Zaragoza se caracteriza por su flexibilidad. Esta característica se ha conseguido mediante el diseño modulado del conjunto. El edificio se compone de once módulos estructurales autoportantes y repetidos cada quince metros, que mantienen una fuerte identidad arquitectónica y que permiten tanto la configuración flexible de los espacios internos como la ampliación de las instalaciones cuando las necesidades futuras así lo exijan.
La concepción del edificio ha contado con la posibilidad de realizar cambios sustanciales en el futuro: abrir un área dedicada a los vuelos internacionales a países no adscritos al tratado de Schengen, segregación de las zonas comerciales del lado tierra al lado aire si así lo desea el operador de servicios aeroportuarios, instalación de mostradores de facturación automática y cintas exclusivas para este tipo de facturación, ampliación de los controles de seguridad, etc.
Por otra parte, la flexibilidad conseguida en el edificio ha implicado igualmente la fase de construcción. Un planteamiento fundamental seguido en el diseño fue el de interferir lo menos posible en la operatividad del aeropuerto, de modo que la solución estructural modular ha permitido el crecimiento por fases de la construcción del edificio sin afectar la actividad de los vuelos, que han continuado durante las obras. Para ello se dispuso de un bloque prefabricado que hiciera las veces de Terminal temporal.


Atención especial al diseño interior
Finalmente, el edificio presenta un cuidado tratamiento del diseño de los espacios interiores. Así, las instalaciones se han ocultado a la vista de los usuarios embebiéndolas en el interior de los pilares que sostienen la cubierta. Se ha utilizado un pavimento de granito verde coto ejecutado con piedra de Brasil que no sólo está adaptado por su dureza a las exigencias de un tráfico constante de personas, sino que su color contribuye a crear un ambiente plácido y relajado. Se ha realizado además un esfuerzo especial en diseñar cada uno de los soportes de equipamiento (monitores, señalética, extintores, bancos, etc.), de manera que ofrezcan una imagen unificada y con estilo propio.



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Emplazamiento: Zaragoza. Autor: Vidal y Asociados Arquitectos. Luis Vidal – Sener Ingeniería Aeroportuaria. Director del proyecto: Oscar Torrejón. Colaboradores: Marta Cumellas, Almudena de Benito, David Lopez, Martina Rauhut, Isabel Gil, David Sobrino, y Marcos Velasco, arquitectos, e Ignacio Álvarez, Claudio Balluff, José Gad, Marcin Koltunski, y Manuel Navarro, estudiantes. Dirección de obra: Oscar Torrejón y Almudena de Benito. Ingeniería de instalaciones: Episa. Ingeniería de estructuras: Tomás Dalda. Arquitectos técnicos: Alicia de la Rosa y Leo Fernández. Constructora: Dragados (edificio terminal) y Drace (equipamiento). Director de obra: Mariano Viejo (AENA). Jefe de obra: Servando Sierra. Promotor: AENA. Fotografía: Miguel de Guzmán.
Contacto
Luis Vidal
Madrid
www.luisvidal.com
Vidal y Asociados Arquitectos
Madrid
www.luisvidal.com
Fotografía
Miguel De Guzmán
Madrid
www.imagensubliminal.com