Instalaciones deportivas

Palencia
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Estadio de fútbol de Palencia

Francisco José Mangado Beloqui, arquitecto

Finalista Premios FAD 2007  Arquitectura
Descripción Ficha técnica

Un campo de fútbol tiene una función fundamental y evidente: jugar a fútbol. Pero también tiene dos objetivos no tan obvios y no por ello menos importantes. El primero tiene que ver con el hecho de la representación. Un campo de fútbol se ha convertido en una pieza con ciertos valores icónicos para la ciudad. Se trata en cierta manera de un edificio que se ve no sólo por sus dimensiones cuantitativas, sino también por las cualitativas, por lo que encierra de “sueños ciudadanos”. El segundo es consecuencia de una pregunta obvia. Una superficie de las dimensiones de un campo de fútbol, que sólo se ocupa de una manera puntual ¿no resulta un desperdicio de espacio? La respuesta a esta pregunta es obviamente afirmativa.
La idea básica que ilustra esta propuesta, lleva hasta las últimas consecuencias el hecho de considerar un estadio más un edificio que una infraestructura. Un edificio que puede ser aprovechado para albergar otros usos, pero que, sobre todo, puede y debe intentar recuperar una vocación ciudadana. El proyecto propone un perímetro de oficinas u otros usos públicos diarios en planta baja, todos tratados como un gran “escaparate” urbano con acceso directo e inmediato desde la calle. Interiormente el estadio resulta ser un vacío sorpresa donde, además de jugar al fútbol, se podrán ver espectáculos públicos de índole diversa y variada.
El contexto en que se localiza la construcción, rodeado de viviendas, obliga, en coherencia con lo indicado, a apostar por esta condición de edificio y urbana de la propuesta. Lo estructural, la gran escala derivada del lenguaje estructural, pretende quedar oculta por el perímetro, por la fachada de aluminio perforado, que además de crear un diálogo rico en visiones entre el interior al exterior, recrea la apuesta por convertir el estadio en un edificio más de la ciudad, ciertamente grande, pero con voluntad de integración.
Las torres, necesarias para iluminar el campo, resumen el papel más simbólico. Iluminadas ellas mismas, como grandes minerales con voluntad escultórica, son vistas desde varios kilómetros de distancia, estableciendo un diálogo en la distancia, en el paisaje, con la catedral de Palencia. Se adopta, pues, la apuesta por un estadio con voluntad urbana, sin abandonar su carácter festivo.
El estadio, como no podía ser menos, es claro en su concepción y funcionamiento. Los accesos públicos son directos desde la calle. Las grandes rampas de muy escasa pendiente, colocadas en las esquinas, se transforman en los accesos principales. El resto se distribuye en todo el perímetro de acuerdo a las exigencias de rápida evacuación. Un sistema de circulaciones paralelas y superpuestas según los diferentes niveles, permite resolver de manera independiente el uso del estadio, de las funciones deportivas, del de las oficinas.

Criterios generales. organización
Un estadio de fútbol resulta, dada su función esporádica y precisa en el tiempo, lo más parecido al ‘objeto’ arquitectónico entendido como paradigma de lo que queda desposeído de cualquier complejidad nacida de su entorno, su programa más o menos variado, o incluso sus valores formales en la medida que estos anclan su razón de ser en aquellos. Es un estadio y punto. También puede resultar, dependiendo de la perspectiva desde la que se aborde la solución, una cierta pérdida de oportunidad para la ciudad entendida ésta como algo más que una suma de servicios. Habitualmente los estadios de fútbol no tienen otro uso que éste y generalmente se localizan en los extrarradios, alejados del entorno urbano pues su dimensión y las necesidades infraestructurales que generan, principalmente las relacionadas con el aparcamiento, los hacen aparecer como piezas de difícil diálogo con la ciudad, molestos en la posible relación con los parámetros y las pautas inmersos que definen su carácter. Por el contrario, son piezas que tienen gran capacidad para asumir un valor icónico coherente con la sociedad lúdica y de consumo a la que sirven.

El presente proyecto tiene como objetivo hacer compatibles el valor objetual de la pieza, el icónico, con su capacidad para asumir un papel urbano. Ha sido, en buena medida, la claridad conceptual que en cuanto al programa fue expuesta en las bases del concurso, la que ha ayudado a conseguir este objetivo. La decisión de incluir en el mismo buena parte de usos relacionados con las oficinas ha permitido diseñar una operación de más calado que la derivada de una apreciación puramente dimensional o formal, trasladando esta manera de pensar a la opción ideológica que hace enfrentarse a la necesidad de resolver más un edificio en medio de una realidad urbana -consolidada por un entorno lleno de viviendas-, que un objeto periférico y aislado.
El edificio del estadio se configura sobre un basamento fundamentalmente ideado en base a su uso de oficinas. Un basamento de fuertes connotaciones urbanas que incluye también en el mismo los accesos al propio estadio así como las áreas de vestuarios, asistencia deportiva y áreas de prensa. Resulta ser una dotación, un servicio, permanentemente abierto y utilizado por la ciudad, en contacto diario con los habitantes a los que sirve, y al que cada día acudirán para resolver necesidades. Un basamento que hace que el estadio tenga un contenido que va más allá que el propio de la asistencia masiva cada fin de semana. Sobre el mismo se construye el graderío que, junto al gran vacío del terreno de juego, configura el uso de estadio de fútbol propiamente dicho. La sección resultante permite que el graderío quede separado del terreno de juego mediante una altura que impide el fácil acceso al mismo.
El valor representativo de la pieza queda concedido a la configuración material de la misma, fundamentalmente en su manifestación exterior que hace del uso de la luz artificial un “material” clave, así como a la manipulación formal en términos ciertamente llamativos de los altos postes que, situados en las cuatro esquinas del campo, no solamente proveen de luz al campo sino que asumen un papel ciertamente “icónico” en el conjunto.

Accesos y comunicaciones.
Los accesos se han configurado con la idea de independizar lo público de aquellos de personas que trabajan y juegan en el recinto.
Los accesos públicos, masivos y puntuales, se configuran básicamente con dos grandes rampas situadas en los extremos, rampas que permiten el acceso de minusválidos, así como con otros varios accesos de amplia anchura que, repartidos por todo el perímetro, van perforando el uso de oficinas y el del resto de los situados en planta baja, que permiten llegar directamente y de manera independiente a todo el conjunto del graderío. Es en este nivel de graderío, justo el del forjado que cubre el basamento, donde se producen las comunicaciones horizontales del público que permite moverse entre las distintas zonas del graderío así como acceder a las zonas de servicios y bares. Se puede decir, pues, que el graderío queda comunicado de manera directa con el espacio público exterior convirtiéndose en cierta manera en la continuidad de este último. La naturaleza y disposición de los accesos posibilitan, como no podía ser de otra manera, un rápido acceso y evacuación del conjunto.
En planta baja se localiza también el resto de los accesos. En lo que a uso de campo de fútbol se refiere, se ubican tanto los de los equipos y árbitros como los más privados de directivos y prensa, los cuales conducen a la tribuna y a la sala de prensa, ambas comunicadas. En lo que al uso de oficinas se refiere, el acceso a cada grupo o unidad es inmediato desde la vía pública ya que las mismas se configuran como escaparates hacia el exterior. Un sistema de recorrido interno perimetral a lo largo de toda la planta permite el acceso desde los vestuarios y demás dependencias de uso no público al campo de juego, así como la comunicación interna sin necesidad de salir al exterior de las distintas oficinas y dependencias municipales.

Urbanización.
Se ha previsto una urbanización que participe de los mismos criterios festivos propios del edificio. Una urbanización de un campo de fútbol, en general, se plantea más desde la perspectiva del aparcamiento que ha de servir al campo que desde la perspectiva del peatón que va a llegar al mismo. El primer caso responde más al planteamiento de pieza – objeto ubicada en el extrarradio, resultando el segundo más compatible con el criterio que pretende dotar al campo de fútbol de una voluntad urbana, de una voluntad edilicia. La ubicación del estadio de fútbol de la Nueva Balastera, tal como se viene indicando, permite hacer pensar que no solamente se está diseñando un objeto, sino que el diseño de la pieza no puede hacerse al margen de una clara voluntad de presencia y servicio urbano. Por eso mismo la urbanización ha de resultar coherente con este principio rector del conjunto del proyecto.
Se puede decir que hay dos partes relativamente diferenciadas en la urbanización. La primera tiene un carácter de llegada, de paseo urbano que permite acceder al estadio. Discurre paralela al cauce fluvial que es necesario entubar y domesticar. En este tramo, las superficies verdes y ajardinadas en torno a las cuales la gente pueda sentarse alternan con superficies pavimentadas que contribuirán a intensificar el valor de paseo urbano, con uso permanente.
La otra parte de la urbanización, la definida por el perímetro inmediato al campo de fútbol, queda lógicamente condicionada por el acceso puntual e intensivo que se va a producir en los eventos deportivos. Queda por tanto en su mayor parte libre, buscando dimensiones generosas que posibiliten el fácil acceso y la comunicación a los graderíos. En ellas se localizan superficies de aparcamiento, tanto para uso de turismo como autobuses.
Mención importante en esta urbanización, al igual que en el caso del edificio, requiere la estudiada iluminación artificial que se ha dispuesto.

Materialización
Es en la manera en como el proyecto se materializa donde se concentra la mayor parte de las reflexiones que pudieran hacerse respecto al valor representativo del proyecto. Es verdad que no se trata de un estadio de fútbol de grandes dimensiones como otros pero la propia naturaleza programática, el tamaño de la actuación, todo ello unido al interés generado por el proyecto en la sociedad palentina, convierten la actuación en una oportunidad para desarrollar una arquitectura que en ningún modo puede renunciar a ejercer su significación y valor representativo.
Se configura un volumen prismático apostando por un juego de transparencias que resultarán especialmente ricas con el juego de la luz. El efecto durante los días de partido será el de un gran volumen-faro que irradiará su presencia en todo el entorno Para ello, todo el perímetro del estadio se cierra con una chapa de aluminio perforada según unas incisiones triangulares que permiten crear la mencionada transparencia así como dejan intuir la sección del graderío construido en hormigón. La chapa se presenta según una geometría triangulada en planta que permite aportar al conjunto, junto a la idea de transparencia, también el de densidad del cerramiento que quedara claramente expreso en la sombra producida sobre los paneles de chapa así dispuestos.
La planta baja queda abierta al exterior como si de un gran escaparate se tratara. Al objeto de evitar la posible acción vandálica toda la superficie puede quedar protegida mediante un sistema de carpinterías correderas ejecutadas con la misma chapa perforada que cierra el volumen en los niveles superiores.
Cuatro grandes torres de luz situadas en las esquinas crearán el reclamo desde la distancia posicionando el edificio en la misma. Son grandes referencias cuya geometría triangular en planta al inclinarse hacia el campo de fútbol genera un valor escultórico. Las torres no solamente contienen los proyectores que iluminarán el terreno de juego sin que se proyecten sombras sobre el mismo, sino que se convierten en sí mismas en grandes elementos de iluminación al estar cuajada su estructura metálica sustentante de tubos fluorescentes y proyectarse esta luz al exterior traspasando el material traslúcido de recubrimiento.
Las rampas de acceso a los graderíos, localizadas en las esquinas, quedan visualmente abiertas al exterior mediante grandes paños de vidrio que permiten crear la sensación visual de continuidad con el espacio público exterior.
La luz artificial tiene una gran importancia en el proyecto y no sólo desde la perspectiva estrictamente funcional que sería propia de un estadio de fútbol. Se ha tratado como un material más, capaz de generar conceptos formales y espaciales realmente atractivos. Y así, a la ya indicada utilización iluminando toda la fachada- lo que creará efectos nocturnos de gran sugerencia especialmente en su incidencia rasante sobre la chapa de aluminio de cerramiento-, o a la iluminación total de las torres de esquinas, se haría necesario añadir la incidencia que en el techo de la cubierta de los graderíos tendrá a través de los grandes “lucernarios” poligonales que quedan esparcidos por toda la superficie.



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Localización: Palencia. Autor: Francisco José Mangado Beloqui, arquitecto. Colaboradores: José M. Gastaldo, Koldo Fernández, Francesca Fiorelli, Enrique Jerez, Hugo Mónica e Ibon Vicinay. Arquitectos técnicos: Directores ejecución de obra: José Manuel Méndez (Inmobiliaria Rio Vena), Leandro Sacristán (Construcciones Arraz Acinas), José Miguel Martín (Hormigones Sierra). Coordinador de seguridad y salud: Luís Ángel Pérez Peraita. Jefes de obra: Cristina Vadillo Rodrigo y Luís Ángel Pérez Peraita. Jefe de grupo en obra: Alberto Julián Gutiérrez. Ingeniería estructuras: NB 35. Ingeniería instalaciones: TEICON. Construcción: UTE Nueva Balestera, constituida por Grupo Inmobiliaria Río Vena, Construcciones Arranz Acinas y Hormigones Sierra. Promotor: Delegación del Área de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente. Obras y Servicios. Ayuntamiento de Palencia. Fotografía: Roland Halbe.
Contacto
Francisco José Mangado Beloquí
Pamplona, Navarra
Fotografía
Roland Halbe
Stuttgart, Alemania
www.rolandhalbe.de